El Holocausto fue la persecución y el asesinato sistemático burocráticamente organizado de aproximadamente seis millones de judíos por el gobierno nazi y sus colaboradores. “Holocausto” es una palabra de origen griega, que significa “sacrificio por fuego.” Los nazis, que tomaron el poder en Alemania en enero de 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y que los judíos, considerados “inferiores”, no merecían vivir. Durante el Holocausto, los nazis también tuvieron en su mira a otros grupos por razón de su percibida “inferioridad racial”: los romas (gitanos), los discapacitados, y algunos grupos eslavos (polacos, rusos, y otros.
hoy se conmemoria el día del Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Se escogió precisamente este día porque fue un 27 de enero de 1945 cuando se produjo la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau (actual Oświęcim-Brzezinka, Polonia) por parte de las tropas soviéticas en su avance frente al ejército alemán.
Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben a lo sucedido entre los judíos y el Tercer Reich (unos 5,8 millones de víctimas). Otros estudiosos consideran que debe aplicarse también a las víctimas polacas, y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque también a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales la mitad eran judíos.
Durante estos días se está recordando una de las víctimas más celebres de este holocausto, Ana Frank. Ella fue una judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam, Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada a los campos de concentración nazis de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado.
Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como El diario de Ana Frank.
"karma you owe me big time bitch!"
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Etiquetas: Actualidad
Los suizos decidieron en Noviembre del año pasado en referéndum que prescribir heroína debe convertirse en una política permanente del sistema sanitario del país.
El gobierno suizo apoya la idea pero los opositores dicen que alienta la adicción a las drogas y comunica el mensaje equivocado a los jóvenes.
Durante la década de los '80 y principios de los '90, el país transalpino tenía uno de los niveles más altos de adicción a la heroína de Europa.
Ciudades como Zurich, Basel y Bern eran común ver adictos inyectándose y traficantes comerciando públicamente en parques y avenidas.
Los usuarios a menudo compartían agujas, lo que llevó a un agudo incremento en los índices de infecciones con el virus VIH y hepatitis.
La solución
Intentando reducir al menos el contagio de tales enfermedades, el departamento de Salud suizo empezó introduciendo programas de entrega de agujas nuevas, luego ofreció espacios limpios en los que los adictos podían inyectarse en un ambiente menos peligroso, supervisados por un enfermero.
Para muchos en el servicio sanitario, el siguiente paso lógico era empezar a prescribir heroína a esos adictos, muchos de los cuales ya estaban enfermos, que realmente no parecían capaces de dejar la droga.
En 1998 Suiza introdujo un programa experimental de prescripción de heroína que estaría vigente por 10 años.
Hoy en día, unos 1.300 pacientes en todo el país hacen parte del programa.
El doctor Christoph Buerki dijo que su clínica en Bern atiende a 210 pacientes.
"La edad promedio es 40 años ahora, y en promedio habían sido adictos durante 13 años antes de empezar el programa. Básicamente, atendemos a un grupo de personas para las cuales ninguna otra solución funcionó", explica.
¿Una vida que vale la pena?
Pero los opositores a la prescripción de heroína, como Sabine Geissbuhler de la asociación Padres contra las drogas, opinan que tal actitud es precisamente la errada.
"Cuando la prescripción de heroína fue introducida, la presentaron como un 'tratamiento', pero tratamiento significa que la meta debe ser que la gente deje las drogas eventualmente -que dejen de ser adictos- y eso no está sucediendo".
"Es atroz que el estado le dé heroína a los adictos. Es un veneno. Uno no le da veneno a la gente para que se mejore", sentencia.
"Sería más atroz si simplemente los dejáramos morir", rebate Maria Chiara Saraceni, una experta en política de drogas del departamento federal de Salud suizo.
"Es responsabilidad del gobierno ayudar a todo el mundo, no juzgarlos. Si eso es lo que necesitan para vivir una vida más estable, y dejar la calle, entonces esto es lo que debemos ofrecer".
Pero eso no convence a Geissbuhler.
"Eso no es vida -insiste-. Yo tengo cuatro hijos y nunca, nunca los pondría en el programa de prescripción de heroína. ¿Qué clase de libertad es esa? Prefiero que se mueran".
No obstante, decidir si es una vida que vale la pena vivir es algo profundamente personal y sujetivo.
Muy pocos pacientes en el programa hasta ahora han logrado abandonar la droga para siempre y en ese sentido, la prescripción de heroína no se ajusta a la principal meta de Suiza respecto al uso de estupefacientes, que es la abstinencia.
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Doctores como Christoph Buerki aceptan que sus pacientes estarán con ellos durante muchos años más. Sin embargo, el resalta otra secuela del tratamientos, una inesperada.
"La heroína estaba muy de moda en los '80 y principios de los '90 -explica-. Pero ahora quienes la usan son vistos como uno perdedores, yonquis".
"Cuando institucionalizamos la heroína en Suiza, le cambiamos la imagen y se volvió una enfermedad horrible y pienso que en parte es por ello que el índice de adictos sigue cayendo. Muy pocos jóvenes meten heroína hoy en día".
Y ese es un argumento que quizás convenció a varios suizos.
Mantener a cientos de personas con heroína durante su vejez y hasta que se mueran puede ser una idea escandalosa, pero los suizos lo aceptaron, quizás apostándole a que eso implique que sus calles estarán libres de esos adictos y que a los jóvenes no les parecerá que consumir la droga sea glamoroso, sino un hábito triste y banal de los viejos.
Etiquetas: Actualidad, Adicciones, USELESS FACTS

